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CONTROL DEL ESTRO EN YEGUAS

Los agentes farmacológicos que se usan actualmente para controlar el ciclo estral en la yegua son los mismos que se utilizan en el bovino, cuyos protocolos algunas veces son aplicados de la misma forma, sin considerar las diferencias de especie. Desde la década de 1970 se ha generalizado el uso de un potente agente luteolítico (prostaglandina, PG) por su simpleza en la administración (Loy et al., 1979).

A diferencia de la hembra bovina, la yegua presenta una fase luteal corta y generalmente con una sola onda folicular, por lo que los programas basados en el acortamiento del ciclo con prostaglandinas suelen tener un alto índice de fracasos. La razón principal de estas fallas están vinculadas al tamaño del folículo ovulatorio al momento de la aplicación de la dosis luteolítica de PG (Bergfelt, 2000). Si el folículo es de tamaño preovulatorio, puede sufrir atresia u ovular sin manifestación de celo, lo cual puede demorar la presentación del estro por varios días. En cambio, si hay un folículo en desarrollo, el estro puede ocurrir tan pronto como tres días. Esto representa una dispersión significativa con el inconveniente que la ovulación puede ocurrir inmediatamente después del tratamiento o demorarse casi dos semanas.

Otra forma de controlar el estro es mediante la administración de agentes progestacionales (progesterona y progestágenos sintéticos), los cuales se usan desde hace tiempo, mediante varias vías de aplicación: oral (Lofstedt y Patel, 1989), intramuscular (Loy et al., 1981), subcutánea (Ball et al., 1992), esponjas y dispositivos intravaginales (Loy y Swann, 1966; Arberter et al., 1994). La estrategia del uso de progestágenos consiste en alargar artificialmente la fase lútea por un lapso superior a la duración de un cuerpo lúteo normal. El bloqueo del eje hipotálamo-hipofisiario ejercido por el progestágeno exógeno inhibe la liberación de hormona luteinizante

 (LH) durante el tratamiento e impide la manifestación del comportamiento estral. Con la terminación brusca del tratamiento se produce un efecto similar a la luteólisis, por lo que la mayoría de las hembras entran en celo generalmente en el tercer día postratamiento (Van Nieker et al., 1973; Squires et al., 1979; Webel y Squires, 1982). Sin embargo, el tratamiento solo con progestágenos no inhibe la liberación de hormona folículo estimulante (FSH) (Evans e Irving, 1975) desde la adenohipófisis, razón por la cual continúa el desarrollo folicular.

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